Y casual un día te dicen “¡Oye! Tengo unos polvos neones, ¿quieres probarlos?” – Cualquiera pensaría que esto es el inicio de una historia de adicciones y recuperación. Y aunque les debo el drama, si les tengo una historia de fotografía, luces ultravioleta, mujeres con ropa reducida y la hermosa Sony a7S. Casi lo mismo.

El pasado está para enseñarnos. O no.

Empecemos por el principio. Hace más de un año surgió una idea de hacer una sesión “loca” (como el 80% de lo que suelo hacer) donde usaríamos polvos de color. De esos que casi no están de moda por la gente que además de correr, siente una extraña necesidad de ser embarrado de algo para empanizar bien su sudor al final de la carrera (o principio para fijar, no tengo idea, evidentemente no corro) Entonces todo se fue dando hasta contactar a los responsables de muchos de esos polvos, aptamente llamados “Polvo de Color”. Ya sé, lo simple vende. Si quieren ver los resultados completos  de esa (muy) experimental sesión, pueden pasar por aquí.


¿Qué aprendimos en esa valiosa sesión? Trabajar con polvos, cámaras y personas puede ser muy complicado. ¿Alguna vez han tratado de coordinar a 4 personas a brincar al mismo tiempo que otras 2-3 avientan polvos al mismo tiempo que se toma la foto? Ni yo hasta ese día. Estas sesiones necesitan de menos, algo de planeación. Y un lugar o MUY abierto, o MUY ensuciable. Todo termina sucio. Muy sucio. El tipo de sucio que días después sigues teniendo colores en partes raras con una sensación de arena en la boca. Y ni se diga si tienes algún tipo de trastorno relacionado con la suciedad, polvo o sensaciones raras de tierra en la piel… y el resto del cuerpo.

Así acaba todo después de estas sesiones. Como siempre, la gravedad haciendo su trabajo.

Así acaba todo después de estas sesiones. Como siempre, la gravedad haciendo su trabajo.

La parte técnica tampoco es algo fácil de resolver. De entrada, buscábamos que los polvos se “congelaran” (o sea, que se ven nítidos en la foto y no “borrosos”) por lo que en esa ocasión utilizamos flashes portátiles además de la luz ambiental. El truco, mucha luz. De ese modo, se puede disparar la cámara de modo relativamente rápido sin sacrificar luz.

Lecciones aprendidas. O al menos eso creía.

Ofertas irresistibles. Retos Imposibles.

Después de un año, recibí un amistoso mensaje de los creadores de polvos, presumiéndome que tenían una nueva variación. Lo más increíble y nunca antes visto: Polvos Neón. La oferta: me regalarían una cantidad de polvos para hacer una sesión neón y decirle al mundo que existían. Imposible de resistir. Aún con las lecciones del pasado. Y de pronto me topé con que todo lo que había aprendido servía para… dos cosas.

Resulta que la dinámica de congelar polvos seguía siendo la opción. Esta vez con menos personas para hacerlo más fácil. Pero un momento… para que la pintura/polvo neón se vea, se necesita una lámpara de luz ultravioleta… que cabe destacar, solo funciona en lugares SIN OTRA LUZ. Dígase, oscuridad. Y no es que esas lámparas se destaquen por ser fuentes de luz muy abundantes.

Y se hizo la luz. Negra. Bueno, ultravioleta. El único foco o fuente de luz disponible en la sesión. 

Y se hizo la luz. Negra. Bueno, ultravioleta. El único foco o fuente de luz disponible en la sesión. 

¿Un momento, me estás diciendo que quieres congelar fotografías de polvos SIN luz? No exactamente, pero cerca, el reto era congelar fotos, con una fuente de luz ultravioleta, en oscuridad total. Si sabes ALGO de fotografía sabes que esto, pinta TODO menos bien.

"Se nota que eres un novato ¿porque no usas tus flashes y ya?"... resulta que los flashes iluminan, muy bien, pero NO son luz ultravioleta, por lo que el resultado, serían fotos idénticas al a del a sesión anterior. Nada de factor funky-neón. La única opción era la lámpara UV.

Sony’s Weapon of Choice.

Si, esto puede sonar a comercial. Lo es. Todo sonaba imposible y dependería en gran medida de elegir mi arma para el (polvoso) duelo que venía. Como muchos saben tengo la fortuna de ser Alpha Partner y con esto, puedo hacer pruebas interesantes como esta.

Estaba decidido. Esta sería la responsable (o culpable) de lograr las fotos en condiciones más extremas. Con uno de mis favoritos, el F 1.8/55

Estaba decidido. Esta sería la responsable (o culpable) de lograr las fotos en condiciones más extremas. Con uno de mis favoritos, el F 1.8/55

Resulta que existe esta recientemente premiada y mágica cámara conocida como Sony A7S (así la piden en la tienda), que es de lo más novedoso, pequeño, sexy y funcional que puedan imaginar en la categoría de cámaras “Full Frame” y que además es “Mirrorless”. ¿Qué hace tan especial a esta cámara? – Por mucho tiempo, no lo entendí (si, lo confieso), ya que existe una A7R, que prácticamente es idéntica y más barata y con más megapixeles. Resulta, que lo que hace a la A7S espectacular, es su capacidad de ver en la oscuridad. Algo que en fotografía, puede volverse la PEOR pesadilla de muchos. Si saben que es “ISO”, esta cámara es la reina. De pronto todo cuajó en mi mente y sabía que esta sería la responsable de que esta sesión imposible, sucediera. O al menos eso esperaba. Realmente no sabía que iba a pasar.

Casi todo listo.

¿Alérgico/a al polvo? ¡Reenfoque te llevará al límite! ¡Prueba hasta donde puedes llegar!

¿Alérgico/a al polvo? ¡Reenfoque te llevará al límite! ¡Prueba hasta donde puedes llegar!

Entonces nuestra modelo Mariann consiguió el lugar perfecto, una alberca/fosa muy honda que nunca se usa, donde en la noche, tendríamos CERO luz. También consiguió a nuestra segunda valiente modelo Ely y la convenció de ser empanizada viva con poca ropa en una fosa, mientras las dos eran decoradas con pinturas neón y expuestas a una cámara (en serio, contrátenla para conseguir cosas extremas, es buenísima). Así que después de una larga preparación del lugar (para minimizar tiempos de limpiado) y de pinturificación (donde hasta yo tuve que sacrificarme pintándolas) de modelos, todo estaba listo para empezar.

Les mencioné que mi súper mano derecha de esta sesión, Kari, ¿es alérgica al polvo? Si quieren hacer una sesión intensa, consigan a alguien alérgico. Nada como un poco de motivación extra. Por suerte (y preparación) teníamos máscaras. Kari sobrevivió. Nunca lo volverá a hacer.


Acto 1. Neón.

Después de horas de pintarse y volcar toda su creatividad en los patrones que lucirían sus cuerpos, decidimos que la primera fase de la sesión sería probando la luz y las pinturas, sin usar polvos. Y aquí fue donde empecé a darme cuenta de la GRAN decisión que había sido usar la A7S. El promedio de la sesión se hizo con ISO 10,000 como mínimo. Quien sabe de foto, sabe que esto, generalmente es lo mismo que tirar toda la calidad a la basura. El resultado habla solo.

Después de probar todo tipo de posiciones y encuadres para asegurar que el trabajo artístico/pinturístico de las modelos había sido documentado para ser visto por generaciones. Procedimos a la parte compleja.

Acto 2. Polvos.

Entonces empezamos lo complicado. Polvos. A manera de comercial (y cliente muy feliz) decidí usar la (increíble) obturación en ráfaga de la A7S en conjunto con un ISO elevado para capturar lo más posible de cada explosión de polvos. Después de pelear con el (muy) reducido espacio y acomodar a todos en el lugar perfecto donde no se vieran, junto con la única luz, el detrás de cámaras y la modelo, comenzamos a aventar polvos. No tenía idea de que iba a pasar. Y fue segundos después que todo sucedió que pude ver el primer resultado y bendecir a Masaru Ibuka-San por fundar Sony.

De pronto pude entender realmente de que se trataba esto de “ver” en la oscuridad. Y es un hecho que esto, sumado a que mis fotos siempre son tomadas en RAW, en una cámara que es “Full-Frame” dio los increíbles resultados que se fueron revelando conforme avanzábamos y ya de modo final después de la edición.

Entonces pasamos de fotos individuales, a pareja, a poco polvo, a mucho polvo. Y aunque la atmósfera del reducido lugar se empezaba a volver “densa” con tanto polvo, y una única fuente de luz, la cámara seguía haciendo su trabajo de modo impecable.

Una vez que explotamos toda posibilidad (y nos acabamos todas las bolsas de polvos) seguimos con fotos de las modelos completamente empanizadas. Siempre es interesante ver como terminan estas sesiones y en este caso, de pronto teníamos una combinación de polvos, con pinturas que daban una textura única.

Acto 3. De Karma y Lecciones aprendidas.

Y como suele suceder. Tuvimos que limpiar. Les recomiendo que si alguna vez hacen una sesión como esta, destinen de MENOS un par de horas para limpieza y el inminente (y extenso) bañado que tiene que seguir a este caos polvoso. Eso sin dejar a un lado que el equipo completo necesitó de una MUY intensa y extensa sesión de des-polvorificación. Aun así valió la pena cada disparo. Y para prueba, aquí el detrás de cámaras de toda la sesión. Obviamente no lo iba a poner al principio. Si llegaron hasta aquí querrán ver como se hizo todo... no? ;) 

Así que esta sesión había sido un éxito. Yo seguía impactado de lo increíble de nuestro trabajo y mientras limpiaba, barría y guardaba equipo, no podía dejar de darle vueltas a cuanto ha evolucionado la fotografía. Y como el tabú de “nunca uses ISOs altos” ahora es algo súper normal para una cámara como esta (el promedio de la sesión se hizo en ISO 10,000 y hasta 26,000 en algunos casos) . En verdad reitero que planear una sesión es muy importante. Pero muy seguido, es igualmente importante dejar que algunas cosas simplemente se den y se vayan dando con tu equipo y con quien trabajes. Nunca sabes que magia sucederá ya que todos estén en el mismo canal. 

Y si te quedaste con ganas de ver todas las fotos en un solo lugar con calma, solo tienes que entrar AQUÍ.

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